Infancia perdida por falta de recursos
En México, al menos 3 millones 14 mil 800 niños y niñas laboran todos los días; más de la mitad está expuesta a entornos peligrosos como esclavitud, servidumbre por deudas, tráfico, prostitución o participación en conflictos armados
Por Betzy Mijares
El trabajo infantil es señalado como un grave problema de las sociedades actuales, porque afecta el desarrollo integral de los menores de edad, pone en riesgo su vida y salud, trunca su educación y pisotea su dignidad humana.
En México, al menos 3 millones 14 mil 800 niños y niñas laboran todos los días; más de la mitad está expuesta a entornos peligrosos como esclavitud, servidumbre por deudas, tráfico, prostitución o participación en conflictos armados
“El mundo no puede desentenderse de esta causa cuando 215 millones de niños están perdiendo su niñez y la oportunidad de tener un futuro mejor”, dijo el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía.
Según informes de la Secretaría de Trabajo de Estados Unidos: Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay y Uruguay, son los países latinoamericanos que registran mayores índices de explotación infantil en los sectores de agricultura, minería y pornografía.
Al trabajo infantil se le define como toda actividad que desempeñan niñas y niños para contribuir a la economía de su familias o bien para procurarse su propia sobrevivencia. En junio de 1999, la Conferencia General de la OIT adoptó el Convenio 182 Sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil y su Erradicación Inmediata.
Los niños y niñas que no gozan de buenas condiciones laborales, son víctimas de maltrato físico, moral o psicológico, que puede causarles graves daños por el resto de sus vidas, subraya la OIT.
En México, el problema se incrementa 12%
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, un grupo de académicos de la Facultad de Economía de la UNAM dieron a conocer en un comunicado que en los últimos 12 años en México se ha registrado un aumento de 12 por ciento en la población de niños que trabajan y sólo en el primer trimestre de 2012 se reportaron tres millones 270 mil casos, de pequeños de cinco a 12 años, y de ese total dos millones 125 mil 500 eran del sexo masculino, y un millón 144 mil 500 del femenino.
En el caso de México, explica la consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Nashielli Ramírez Hernández, el trabajo infantil es un fenómeno complejo ligado con la situación económica.
“Los adultos son los que tienen que trabajar y no los niños. Son ellos los que se deben responsabilizar de brindar seguridad a sus hijos. No es momento de hacernos de la vista gorda, sino de demandar trabajos dignos para los padres” de este país y evitar que los menores de edad laboren, que sean víctimas de maltrato psicológico, físico o moral, factores que afectarán su desarrollo personal.
En el artículo Una infancia perdida, se señala que en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE 2007), de los 29 millones 203 mil 394 niños y niñas entre los 5 y 17 años que viven en México, 3 millones 647 mil 67 trabaja, es decir el 12.5 por ciento de la población infantil.
“Los niños no son el futuro, son presente-futuro y futuro-presente, son los dos tiempos a la vez”, dice una frase del educador mexicano Abel Pérez Rojas, y es que millones de niños en el mundo son obligados a renunciar a las actividades propias de la infancia como los son los juegos y la educación para incorporarse a un mercado laboral en condiciones precarias y sin una remuneración adecuada.
De cómo surge esta conmemoración
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el año 2002, proclamó el 12 de junio como Día Mundial contra el Trabajo Infantil con el fin de desarrollar mecanismos que protejan a los niños de la explotación laboral y se respeten sus derechos.
Además, en 2010 la comunidad internacional adoptó una “Hoja de ruta para la eliminación de las peores formas de trabajo infantil para el 2016”, que pretende poner de manifiesto el camino que queda por recorrer para hacer respetar el derecho de los niños a un desarrollo sano.
Recientemente el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) dio a conocer su informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2012, en el que se estima que en el mundo hay 215 millones de niños y niñas entre los 5 y los 17 años que trabajaban, y 115 millones lo hacen en condiciones peligrosas.
La UNICEF define el trabajo infantil como cualquier trabajo que supere una cantidad mínima de horas, dependiendo de la edad del niño o niña y de la naturaleza del trabajo. Este tipo de trabajo se considera perjudicial para la infancia y por tanto debería eliminarse. Se considera trabajo infantil si se desarrolla bajo las siguientes condiciones:
Entre 5 y 11 años: al menos una hora semanal de trabajo remunerado o 28 horas semanales de trabajo doméstico.
Entre 12 y 14 años: al menos 14 horas semanales de trabajo remunerado o 28 horas semanales de trabajo doméstico.
Entre 15 y 17 años: al menos 43 horas de trabajo remunerado o de trabajo doméstico semanales
En el mismo informe se detalla que los infantes son empleados usualmente en vender pequeños artículos; sacar brillo a los zapatos a los transeúntes; servir en puestos callejeros de comida; vender cigarrillos en las calles; o trabajar en hogares o fábricas. Sin embargo, son muchos los que se dedican a las peores formas de trabajo infantil, como oficios serviles, actividades ilícitas, lucha armada y trabajo doméstico.
Asimismo, el 82 por ciento de los menores que están en el mercado de trabajo están obligados a laborar para aumentar los ingresos y ayudar a la familia.
En África subsahariana, aproximadamente 1 de cada 3 niños y niñas trabajan, lo que representa una cifra de 69 millones de menores de edad.
En Asia meridional hay otros 44 millones niños y niñas que trabajan.
De los llamados países en desarrollo, en África se concentra el mayor porcentaje de niños en el mundo que laboran, con el 29 por ciento; seguido de Asia con el 12 por ciento y en el tercer sitio se coloca América Latina y el Caribe con el 8 por ciento.
México en su artículo 4 constitucional establece el interés superior de la niñez que contempla la garantía de manera plena sus derechos, asimismo, la Carta Magna señala que dicho principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez, sin embargo, no se menciona el término sobre trabajo infantil.
La Ley sobre la Protección de los Derechos de niñas, niños y adolescentes mexicana en su artículo 11 dice que son obligaciones de madres, padres y de todas las personas que tengan a su cuidado niñas, niños y adolescentes: A. Proporcionarles una vida digna, garantizarles la satisfacción de alimentación, así como el pleno y armónico desarrollo de su personalidad en el seno de la familia, la escuela, la sociedad y las instituciones, de conformidad con lo dispuesto en el presente artículo. Esta norma de igual forma no contempla el término trabajo infantil, por tanto se observa una falta de especificidad en el tema.
En cuanto a la legislación internacional de acuerdo a la UNICEF se tiene la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, artículos 32 y 33; el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil de 1999 y el Convenio sobre la edad mínima de admisión al empleo de 1973.
Con datos de 2004, la UNICEF señala que hay alrededor dos mil 200 millones de niños y niñas en el mundo, de los cuales 1,900 millones que viven en los países en desarrollo de los que mil millones viven en extrema pobreza. Aun hay mucho por hacer en el tema ya que el actual marco jurídico interno y externo resulta ineficaz con las cifras señaladas anteriormente.













