Cómo ofrecer Primeros auxilios psicológicos

La meta de los primeros auxilios psicológicos es restablecer el equilibrio emocional, auxiliar a la persona a dar pasos concretos para afrontar las crisis.

Aquí les presentamos los 9 pasos o fases para la aplicación de los primeros auxilios psicológicos:
1. Observar y mantenerse alerta Lo primero que se debe hacer es escuchar y observar si hay una necesidad de primeros auxilios psicológicos. Tal vez escuchemos a alguien hablar sobre una situación estresante o seamos testigos de un incidente crítico.
2. Establecer vínculos La presentación ante el afectado debe realizarse de una forma no intrusiva, explicando quiénes somos y qué hacemos. Establecer vínculos significa actuar de una manera a través de la cual quede claro que te centras completamente en la persona que estás tratando de ayudar.
3. Ayudar a las personas a sentirse cómodas y a gusto Los actos de cortesía comunes como ayudar a una persona con su abrigo, dar información simple, proporcionar agua y comida, harán que comencemos a construir un relación de mutua confianza con la persona afectada.
4. Contener emocionalmente A veces, lo único que una persona necesita es una oportunidad para “desahogarse” o compartir sus sentimientos o frustraciones. En muchas ocasiones, la persona pueden encontrarse en shock, por lo que tendremos que orientarla en espacio y tiempo de una manera no agresiva,
 5. Tranquilizar de forma realista La frase “todo va a estar bien” no es realista. Pero frases como “lamento lo ocurrido” o “entiendo cómo te sientes” pueden ayudar a las personas a ver sus reacciones como normales.
6. Asistencia práctica Ofrecer ayuda práctica a los sobrevivientes en atender las necesidades e inquietudes inmediatas: Identifique las necesidades más inmediatas, clarifique la necesidad, desarrolle un plan de acción y actúe para atender la necesidad.
 7. Conexión con la red social de apoyo Ayudar a establecer contactos breves o a largo plazo con personas de apoyo primario u otras fuentes de apoyo, incluyendo miembros de la familia, amigos y recursos de ayuda comunitarios. Hasta que no haya nadie acompañando a esa persona, preferiblemente de su red de apoyo, no nos marcharemos.
8. Pautas de afrontamiento La labor más importante será la de normalizar síntomas. Los ejercicios de respiración ayudan a reducir la sensación exagerada de estado de alerta o tensión física, así conseguiremos reducir su nivel de actividad fisiológica y les daremos una herramienta de afrontamiento ante posibles futuros síntomas.
9. Enlace con servicios de colaboración Conectar a los sobrevivientes con los servicios disponibles que se necesiten en el momento o en el futuro. Nos marcharemos cuando llegue la red de apoyo social de la víctima o, en su defecto, nuestro relevo.

Fuente: Red Cross of America