La primera dama de Francia es 25 años mayor que Macron, el nuevo presidente electo

Emmanuel Macron, el joven especialista en inversión bancaria y ex ministro de Economía que saltó del anonimato a la presidencia de Francia tiene una curiosa historia de amor con su esposa.

Se trata de Brigitte Trogneux, heredera de una empresa de chocolates famosa por sus macarrones, la profesora de teatro estaba casada con el banquero André Auzière y quien tenía tres hijos cuando conoció a su actual marido.

“Fue en el colegio, gracias al teatro, donde conocí a Brigitte. Las cosas sucedieron subrepticiamente y me enamoré. Por una complicidad intelectual que se convirtió, día a día, en una proximidad sensible. Después, sin contienda alguna, en una pasión que todavía dura”, relata el propio Emmanuel Macron en su ensayo Révolution.

Y es que en ese entonces Brigitte no era una compañera de clase, sino su profesora de francés y de teatro, 24 años mayor que el joven estudiante.

“Un amor clandestino, a menudo escondido, incomprendido por muchos. (…) Pero un amor que, a fuerza de tenacidad y determinación, pudo ser vivido el gran día”, escribió Manu como le apodan sus allegados.

Pese al rechazo de los padres quienes le pidieron que se alejara de él hasta que cumpliera 18 años, la relación culminó en 2007 con su matrimonio en el Ayuntamiento de Touquet.

A los 17 años, Emmanuel le dijo a su mujer que algún día se casaría con ella, cosa que cumplió en 2007, una década más tarde.

Durante su boda, Macron agradeció el apoyo de de los hijos de su esposa: Sébastien, Laurence y Tiphaine -fruto de su matrimonio con André-Louis Auzière-, con los que comparte una idílica relación.

Con esta decisión, Macron renunció a una futura paternidad, pasando a formar parte de la familia de Brigitte, actualmente abuela de seis nietos.

Cuando su marido se convirtió en ministro de Economía, en 2014, Brigitte dejó su trabajo como docente y se convirtió en su asesora de confianza.

Durante una entrevista con la revista Vanity Fair el mes pasado, Emmanuel señaló: “Si soy elegido -no, perdón, cuando seamos elegidos- ella estará allí, con un puesto y un lugar”.

“Ella tendrá una presencia, una voz, una mirada sobre los temas. Estará a mi lado, como siempre lo ha estado, pero también tendrá un rol público”, afirmó.

Para continúar con la historia de cuento, este domingo 7 de mayo, como vaticinaban todos los sondeos, “Manu y Bibi” se han convertido en los nuevos inquilinos del Palacio del Elíseo.