Toyota recorta a la mitad la producción de su nueva planta en México

Toyota reducirá en un 30% la inversión y en un 50% la capacidad planeadas para su nueva planta automotriz en México, según ha adelantado este martes el periódico económico japonés Nikkei. Los recursos obtenidos con esta decisión se destinarán a reforzar su estrategia de crecimiento en EE UU. La decisión llega en un momento crítico de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), justo después de que la Administración Trump haya puesto encima de la mesa varias propuestas “inaceptables” para sus dos socios en el mayor pacto comercial del planeta: México y Canadá. En agosto, Toyota ya anunció el retraso de unos meses en el inicio de las operaciones de su nueva fábrica mexicana.

El plan original de la firma automovilística pasaba por iniciar sus operaciones en su nueva planta de Guanajuato (centro de México) con una producción anual de 200.000 unidades del modelo Corolla y una inversión de 1.000 millones de dólares. De cumplirse lo publicado por Nikkei, finalmente serán 100.000 vehículos al año y 700 millones de inversión. Los nuevos planes de la automotriz para esta fábrica pasan, además, por sustituir el ensamblaje del utilitario Corolla por pick ups Tacoma. El movimiento sorprende por un motivo: en caso de ruptura del TLC, los modelos de auto que más sufrirían los aranceles serían los pick ups. Sin embargo, las ventas estadounidenses de este tipo de coches —mucho menos eficientes en cuanto a consumo de gasolina— han crecido con fuerza en los últimos meses gracias al abaratamiento de los carburantes.

Los recursos que Toyota deja de invertir en México serán redireccionados a EE UU, donde está construyendo una nueva planta de la mano de Mazda. La fábrica conjunta entrará en operación en 2021 y tendrá una capacidad de producción anual superior a los 300.000 vehículos. Entre ellos, la totalidad de los Corolla fabricados en Norteamérica, que antes iban a ser producidos en Guanajuato.

En enero, y vía Twitter, Donald Trump amenazó al gigante automovilístico japonés con un “gran arancel” si seguía adelante con sus planes de construir la planta de Guanajuato. “Constrúyanla en EE UU o paguen un gran impuesto en la frontera”, advirtió el entonces presidente electo de la primera potencia mundial. “De ninguna manera”, añadió el magnate republicano, Toyota fabricaría en México el Corolla con vistas a venderlo en EE UU. Para calmar los ánimos, la dirección de la empresa puntualizó que la inversión en México no implicaba una reducción de sus planes de inversión en suelo estadounidense y anunció un desembolso de 10.000 millones de dólares en los cinco próximos años para renovar sus plantas en EE UU. El movimiento de este miércoles es un paso más en la misma dirección: en la renegociación del TLC Trump tiene entre ceja y ceja al sector automovilístico y Toyota no quiere más problemas con el republicano.