Credibilidad
Fraude: nos volvieron a robar la Presidencia
¿De verdad es posible un fraude electoral?
Por Vicente Fernández Fernández
“Fraude: nos volvieron a robar la presidencia. AMLO”. Muy probablemente sea esto lo que leeremos en los titulares de los periódicos el próximo 2 de julio. El sustento es la alianza entre el PRI, el PAN, el IFE, el Gobierno Federal, El Tribunal Electoral, todos, para que López Obrador no llegara a los Pinos.
¿De verdad es posible un fraude electoral?
Ya algunos expertos en temas electorales (como José Woldenberg) se han esmerado en explicarnos cómo es que funcionan los procesos electorales y la gran cantidad de candados que existen para darle credibilidad a las elecciones, para que los votos cuenten realmente.
Desde luego que venimos de un pasado en el que el Gobierno Federal era el que organizaba los procesos electorales, resolvía las impugnaciones y calificaba la elección. Recordemos todavía las elecciones del 88 en donde se habló de un gran fraude en contra de Cuauhtémoc Cárdenas, donde el Secretario de Gobernación (Manuel Bartlett, por cierto, ahora candidato al Senado por el PRD y de quien en los anuncios espectaculares de Puebla vemos su foto al lado de la AMLO) anunció la caída del sistema. ¿Se imaginan a López Obrador y Bartlett, juntos en el zócalo, denunciando el fraude de 2012?
Los tiempos de partido hegemónico donde los muertos votaban, donde se daba la operación mapache para el robo de urnas; la operación carrusel para llevar a la gente a votar en grupo y varias veces, esos tiempos –qué bueno- ya se han ido.
Hoy, con elecciones competidas, en donde por muy criticables que sean los consejeros del IFE, ya no es el gobierno el que organiza las elecciones y hay un tribunal electoral que pertenece a una institución sólida como el Poder Judicial de la Federación, gana el que más votos tenga y que para este año sí es posible que en una impugnación se dé el famoso voto por voto, realmente se ve distante el fraude electoral.
El problema en México hoy en día es otro, no tan alejado del pasado.
Hoy el problema ya no es que se cuenten los votos sino la forma en que se obtienen.
Y no me refiero a que se gane una elección con una fuerte campaña mediática porque eso es legal mientras se haga con los recursos asignados para las campañas y no se pasen los topes correspondientes.
El problema es la pobreza en la que viven comunidades enteras que son votos potenciales y, por ello, se vuelven carne de cañón, porque todavía es posible que el candidato que regale más cubetas y despensas obtenga más votos; todavía es posible que con 200 o 300 pesos se consiga un voto más.
El riesgo para el 2012 es la compra –directa e indirecta- del voto, lo cual hacen todos los partidos. Hasta en eso hay equidad en la contienda electoral.
Por eso, cuando AMLO retomó su discurso del fraude electoral lo único que hizo fue ahuyentar a los electores indecisos y a los del voto útil que ya había venido ganando, al grado de que la encuesta de Reforma lo ponía a solo cuatro puntos de EPN y ahora, ya con las mediciones post-debate (el segundo organizado por el IFE) la misma encuesta lo pone a 12 puntos, que son muchos cuando se está a casi una semana de la jornada electoral.
El doctor Vicente Fernández Fernández es profesor – Investigador del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México
- 2012 | Andrés Manuel López Obrador | Elecciones | Enrique Peña Nieto | fraude | IFE | José Woldenberg | Presidencia | Reforma | riesgo | robo | uno de julio | voto por voto








