Encuestando

 

Oportunidades de desarrollo

El hecho es que en el contexto de estabilidad inflacionaria, y de una transición demográfica, por ahora tenemos una cantidad mayor de personas en edad de trabajar que niños y anciano

Por  Paul Valdés Cervantes

A pesar de las crisis económicas registradas en las últimas dos décadas (1995, 2008), diversos datos sobre ingreso, inflación, bienes duraderos y patrones de consumo en general confirman la tendencia de la expansión de una clase media mexicana ciertamente elástica (Luis de La Calle y Luis Rubio, Clasemediero, CIDAC, 2010).

Algunos datos que llaman la atención son el crecimiento de diversos indicadores como el sector servicios, PIB percápita, matricula escolar de educación superior, el paso de 4 millones de vehículos automotores a 20 millones entre 1980 y 2008, un mayor número de créditos hipotecarios y el crecimiento de tarjetas de crédito de 6.3 millones a 24.5 entre 2002 y 2009.

El hecho es que en el contexto de estabilidad inflacionaria, y de una transición demográfica, por ahora tenemos una cantidad mayor de personas en edad de trabajar que niños y ancianos.

En palabras de Ayn Rand en el Mundo de Atlas, lo importante de una sociedad es mantener el equilibrio entre productores y población dependiente.

Esta claro que tenemos un superávit de personas en edad de producir, y sin embargo la pregunta que ensombrece esta oportunidad es si estamos generando las condiciones para que este potencial se desarrolle al máximo o si por el contrario estamos dejando de hacer cosas que terminarán por sabotear esta oportunidad de desarrollo.

Esta es una premisa fundamental que debe de empujar al país al crecimiento acelerado, al desarrollo económico y por supuesto al desarrollo democrático.

En este sentido vale la pena preguntarse si; ¿la cultura de la legalidad, rendición de cuentas y democracia han registrado un crecimiento paralelo a los datos que muestran una expansión de indicadores de bienestar?

De acuerdo a datos de Latinobarómetro esto no ha sucedido, por el contrario, México ha registrado déficits en términos de percepción y valores democráticos en los últimos diez años.

La necesidad de contar con una clase media amplia y consolidada es útil para la estabilidad del país.

Este acontecimiento no solo es un reto de empresarios para ofrecer más y mejores productos a un consumidor más demandante; también lo es para la clase política que tiene enfrente a un ciudadano y votante más complejo y sofisticado de lo que parece.

Como señalan los autores de “clasemediero, pobre no más, desarrollado aún no”, los datos son una invitación para la sociedad en general a entender las causas y la importancia de vivir en un país donde la clase media sea cada vez más fuerte.

Olimpiadas y competitividad

¿Porqué existen sociedades desarrolladas y sociedades atrasadas?

¿Porqué hay países que gana muchas medallas, y otros no?

Estas son el tipo de preguntas de investigación de Douglas C. North, premio nobel de economía en 1993.

Su respuesta se enfoca en el tipo de instituciones (formales e informales) dominantes en una sociedad.

México obtiene 2.7 medallas por Olimpiada.

Para un país de 112 millones de personas, predominantemente joven, parece que están por debajo de su potencial, y al mismo tiempo son reflejo de las instituciones y la sociedad que somos.


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