Límite de Seguridad

 

Una flor marchita

“Es la peor pesadilla que una persona puede vivir”, dijo la ex candidata a gobernadora por el Partido Acción Nacional a Hidalgo, quien reveló que su hermana le mandó decir que se encuentra amenazada

Por C. Agustín M. Xelhuantzi

Xóchitl Gálvez, está devastada a tal grado que ya anunció su retiro de la política, tras el escándalo que involucra a su hermana Jaqueline Malinali, como presunta integrante de una banda de secuestradores.

Ahora toca a la Procuraduría General de la Justicia determinar si su hermana es culpable o no.

“Ayer ha sido la peor tarde de mi vida, fue una tarde de shock, de no saber que es lo que pasaba, yo me enteré por los medios”, dijo Xóchitl.

“Es la peor pesadilla que una persona puede vivir”, dijo la ex candidata a gobernadora por el Partido Acción Nacional a Hidalgo, quien reveló que su hermana le mandó decir que se encuentra amenazada.

Se recordó, que desde su campaña electoral se manejaba la versión de que tenía una hermana secuestradora. “Pensé que era parte de guerra sucia”, refirió, luego de especificar que para ella “primero están las víctimas”.

Ahora el rumor, como bien subraya Xóchitl es el despertar de la pesadilla a una realidad de proporciones incalculables.

A esta hora se sabe que Jaqueline Malinali Gálvez Ruiz era la encargada de “poner” a las víctimas para que fueran secuestradas, mientras que a José Alberto Rivero Martínez, El Albert, se le identifica como segundo al mando de Los Tolmex y era el encargado de dar las indicaciones al momento de realizar la intercepción de las víctimas, así como de planear los secuestros.

Ya no hay chispa en sus declaraciones. Cada palabra está bien meditada. Si Malinali es responsable del delito que se le imputa deberá pagar las consecuencias.

Lo repite una y otra vez a lo largo del martes y lo hará el miércoles y los días por venir: “Viviré con la vergüenza de lo que esto signifique porque no puedo cargar con una culpa que no es mía”.

Quiere gritarlo, pero no puede, no le alcanza la voz para hacerlo: “Yo no hice nada (…) no la he visto desde hace seis meses y no sé si está vinculada a un grupo de secuestradores”.

En una palabra, no mete las manos al fuego por su pariente.

Desde hace casi un año, Jaqueline Malinali mantenía una relación con El Albert, según se desprende de sus comentarios y vínculos en la red social Facebook, donde refiere que “nuevamente” está “enamorada”.

“Hoy desperté pensando lo afortunada que soy sé que si un hombre es un maravilloso padre y un excelente hijo será por siempre una maravillosa pareja en verdad no se lo que suceda lo único que se es que Alberto realmente eres un hombre maravilloso el cual me ha enseñado muchas cosas que se me habían olvidado: humildad, cariño y muchísima tolerancia. Sé que no es fácil vivir conmigo pero ya casi vamos para un año y hemos logrado muchas cosas. Te quiero y de verdad lo que pase y lo que dure siempre estará en mi corazón. Te amo. Gracias por todos estos días llenos de dicha y amor me he dado cuenta que el amor se construye día a día nunca pierdas tu esencia”, escribió Malinali  en su más explícito comentario hecho público en Facebook.

A partir de la postura de Xóchitl se puede seguir que desconoce quién es su hermana; que esta se perdió en un laberinto de sexo y afecto por un hombre al que defenderá a capa y espada y de quien se sospecha es un peligroso secuestrador; que no le importa ir a la cárcel con tal de mostrar a su hombre su nivel de corresponsabilidad con él.

Si la conexión se afianza, Malinali está perdida. Xóchitl, social, política y financieramente, acabada y Alberto, el buen Alberto, será otro Casanova que envuelve la frágil voluntad de una mujer vulnerable y la obliga a hacer cualquier acción más allá de la ética y moral que rige a la sociedad.

 C. Agustín M. Xelhuantzi es coordinador editorial en Nuklear Noticias


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