SEGMENTOS: SEPTIEMBRE NEGRO Y LOS DAÑOS AL TURISMO

Es de suma importancia que las autoridades, en todos los niveles de gobierno, asuman la responsabilidad que les corresponda y no permita la destrucción del medio ambiente

Por Juan Gerardo Reyes

JuanpekeTodos los septiembre de todos los años siempre se recuerdan y no precisamente por situaciones agradables. Este septiembre de 2013, no será la excepción para México. Es un mes que se recordará por mucho tiempo debido a los daños causados por las intensas lluvias que azotaron todo el territorio nacional y causaron pérdidas humanas y graves daños materiales.

En nuestras mentas todavía está presente el 19 de septiembre de 1985 cuando el terremoto de flageló la Ciudad de México. Pero también otros “septiembres negros” en otras latitudes como el 11 de septiembre de 1973, cuando el derrocamiento del presidente Salvador Allende en Santiago de Chile; o el 11 de septiembre de 2001 cuando cayeron las torres gemelas de Nueva York.

Y siempre se ha afectado al turismo.

Hoy nos ocupa y nos preocupa la emergencia que provocaron la tormenta tropical Manuel y el huracán categoría 1 Ingrid. Fenómenos que ocasionaron las precipitaciones “más severas que tenga registro la historia” del país. Ambos fenómenos pegaron al mismo tiempo.

El gobierno federal en una balance y evaluación de daños, precisó que estos –los daños– se presentaron en 22 estados, entre los que se destacan como los más afectados: Colima, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.

Hasta ahora las imágenes más devastadoras provienen del estado de Guerrero y específicamente del Puerto de Acapulco. Los daños fueron severos y de gran magnitud.

Lamentablemente esta situación sacó a flores una situación todavía más lamentable. El grado de negligencias, corrupción e impunidad que envuelve a México y a muchos mexicanos.

Hoy sabemos que se construyeron casas de interés social en medio de humedales, lagunas y ríos. Que se cambió el uso del suelo, que se cambió el cauce de los ríos y que se clausuraron otros.

Las consecuencias han sido catastróficas por la pérdida de vidas humanas, los daños materiales, pero también los daños a la naturaleza. Los que construyeron no pensaron más que en sus ganancias económicas y dejaron de lado los problemas ambientales, sociales y humanos.

Los grandes empresarios tienen sus cálculos de inversión bien determinados. Ellos saben cuánto van a gastar y en qué tiempo recuperarán su dinero ya con ganancias. Todos los proyectos de gran escala visualizan su operación a 20 años, cuando mucho. Luego de ese tiempo lo que pase con el mundo no les importa.

Esto que está pasando en Acapulco. Nos va a pasar en otros estados si no cuidamos lo más valioso que tenemos en México: su riqueza natural. Hay peligro en Quintana Roo, con el complejo inmobiliario y comercial Dragon Mart donde se está destruyendo la naturaleza. Y en Baja California Sur con el desarrollo hotelero de Cabo Pulmo –aparentemente detenido– o en Sinaloa con el Centro Integralmente Planeado de Escuinapa. Hay otros proyectos, pero que sirva estos sólo como ejemplo.

Estamos a tiempo de evitar tragedias. Que no sea la negligencia, la corrupción y la impunidad la que imperen en México y en el desarrollo de los centros turísticos nacionales. Es necesario pensar en el futuro y en las consecuencias.

En breve se inaugurará el Foro Mundial de Gastronomía en el Puerto de Acapulco. Una reunión que ayudará, sin duda, a la recuperación, en todos los aspectos, de este bello puerto del Pacífico mexicano.

Pero esa es otra historia, por ahora sólo nos resta recordar al filósofo quien dijo: Las plegarias a San Pedro, deben ser con tiempo…

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