SERGIO TE LO PLATICA: EL FUTURO ENERGÉTICO DE MÉXICO

Es cierto que el gobierno del político mexiquense se juega mucho, pero no por ello, la reforma del sector energético tiene que ser vista como un elemento del que dependa el futuro de la administración que comenzó en diciembre pasado

Por Sergio Uzeta/@UZETASUM

SUM1La discusión no se puede postergar más. Es urgente que el país defina, de una vez por todas, el futuro del sector energía. De ello depende en buena parte la viabilidad de nuestra nación en un mundo marcado por la recesión económica y la incertidumbre.

El presidente Enrique Peña Nieto está consciente de ello y sabe que buena parte del éxito de su gobierno depende de la aprobación de las reformas estructurales, en particular la relacionada con el sector energía. Pero también sabe que en esta última se juega buena parte de su capital político. La apuesta es alta y el mandatario mexicano va por todo a fin de ganar el futuro y la mejora del marco económico nacional.

El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó un amplio artículo sobre el tema, que se titula: “La histórica reforma energética, un momento clave para Peña Nieto”, donde asegura que “el presidente que asumió el mando el pasado diciembre por un periodo de seis años, se juega mucho”.

Es cierto que el gobierno del político mexiquense se juega mucho, pero no por ello, la reforma del sector energético tiene que ser vista como un elemento del que dependa el futuro de la administración que comenzó en diciembre pasado. Por poner estos términos fatales, el debate sobre el petróleo y la energía mexicana no termina por avanzar y se estanca siempre por intereses y presiones políticas.

Pero ahora, como menciona el propio diario The Wall Street Journal, “en un contexto más amplio, (la reforma energética) presentaría a México como una dinámica oportunidad económica en un momento en que el crecimiento global es lento y otros grandes mercados emergentes como Brasil han perdido parte de su atractivo. Los economistas aseguran que impulsaría la competitividad de la economía mexicana y probablemente revertiría la caída en su producción petrolera, reposicionando al país en las grandes ligas de las potencias exportadoras de crudo”.

Y más le vale a México aprovechar la coyuntura y avanzar en darle un nuevo rostro al sector energía. No podemos seguir atados a dogmas del pasado que han provocado que nuestra soberanía petrolera peligre ante la incapacidad de nuestra industria para aprovechar el recurso natural que existe en nuestros mares y suelos.

Y para ello, es necesario que la inversión privada fluya en el sector para modernizarlo y darle una nueva viabilidad. Y esto no quiere decir privatizar el recurso. Lo que hay en el subsuelo mexicano es de la nación y eso no tiene por qué cambiar. Pero es necesario contar con el dinero, la experiencia y la tecnología para extraer el recurso y transformarlo en productos que beneficien a los mexicanos.

El debate que se viene tiene que estar lleno de información suficiente y no de medias verdades ni mentiras. La modernización de nuestro sector energía no puede esperar más.

En pocos años, nuestros vecinos del norte, Estados Unidos y Canadá serán autosuficientes en la producción de crudo y sus derivados. Ellos son nuestro principal mercado y si no somos capaces de dar un giro radical en nuestras industrias petrolera y eléctrica el futuro pronto nos alcanzará: de ser proveedores de ellos, nos convertiremos en sus clientes, y de ser productores de crudo, seremos compradores e importadores de petróleo, para poder satisfacer nuestra demanda interna.

Estos son hechos y no dogmas. Por ello, el debate que viene debe ser fundamental para convencer a todos los sectores de la necesidad de transformar a fondo a nuestro sector energético. Con ello le daremos un nuevo rostro y una nueva viabilidad a nuestra economía y sembraremos certidumbre para las nuevas generaciones de mexicanos.