ASÍ LAS COSAS

LES MISÉRABLES, LA FASCINACIÓN DE HOOPER POR EL TEATRO

Tom Hooper ha vuelto para ostentar su habilidad de llevar el lenguaje del teatro a la pantalla grande, ahora, con un musical

Por Eduardo Banda Olivares*

ebo103Fue en 2010 cuando Tom Hooper se erigió como un director de renombre gracias a su habilidad para contar en la pantalla grande lo que originalmente era una obra de teatro, “El Discurso del Rey”. Tres años después –con un Oscar bajo el brazo– ha vuelto para hacer ostento de esa gran habilidad, ya no con una obra de circuito independiente, sino con un musical, el segundo más antiguo en el West End, el segundo con mayor duración y el tercero con mayor tiempo dentro el gran circuito de Broadway, “Les Misérables”.

Se trata de un adaptación a la obra de Victor Hugo, cortesía de Claude-Michel Schönberg y Alan Boubil , producido nada más y nada menos que por el “rey Midas del teatro”, Cameron Mackintosh.

Con esto acuestas es con lo que llega Hooper para hacer un despliegue colosal y épico, el cual, en menos de cinco minutos de metraje establece a la perfección esa dinámica en la que la humanidad se vuelve despiadada y redentora al mismo tiempo, en la que las actuaciones serán llevadas al límite, a través de momentos en los que la brutalidad se exacerba dejando un halo que de tan técnico se convierten en un cliché, sí, pero que también le otorgan la virtud al filme para ser un clásico instantáneo en potencia.

Todo ello, sería veleidoso en extremo de no ser por el ingenio de Hooper para recrear el estilo vivencial de la obra en la pantalla grande y del cual –dicho sea de paso- los seguidores del musical han hecho su estandarte al momento de manifestarse sobre esta adaptación.

Así, vemos las canciones actuadas, en vivo y a todo color y en tiempo real, capaces de conmover a propios y extraños, generando un ambiente de fragilidad, el cual, es captado gracias a esos encuadres abiertos en espacios cerrados donde ha quedado constancia de las incomparables actuaciones de Anne Hathaway, Hugh Jackman, Russell Crowe, Amanda Seyfried, Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter.

Sin embargo, esto también podría ser su talón de Aquiles –al menos en mi opinión–.

Imaginemos por un momento que el score –que esta bellamente instrumentado– hubiese sido suprimido y que las interpretaciones hubieran quedado registradas al natural. Esa, pudo haber sido la mayor aportación para que un musical de tal envergadura se viera en esa escala colosal en la que se ve, todavía más grande y deslumbrante.

No obstante, el estilo del director se muestra bien temperado con el del musical, provocando que ambos se desborden por una pantalla que por momentos parece quedarle pequeña y que la hace ver incluso, exhausta.

Ni su espectacularidad, ni tampoco la pericia de Hooper quedan en duda, no, pues la historia –harto conocida– se sujeta a dejar vivos a los buenos, reducir a los malos a su mínima expresión y redimir a quienes, pese a ser lapidados, tienen la virtud de entonar lamentos que sin lugar a dudas son capaces de conmover hasta las fibras más ínfimas, tanto si se es un adepto a este genero, como si no.

Así las cosas.

Twitter: @Eduar_Dola

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*Eduardo Banda Olivares es -en sus tiempos libres- reportero de Nuklear Noticias, lector, cinéfilo y melómano