Enrique Peña Nieto

Ni los escándalos, ni la supuesta influencia del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y Arturo Montiel, fueron factores para despeinar al candidato

Por Amílcar Salazar Méndez

“Por primera vez en la historia, Atlacomulco le dará un Presidente de México a toda esta nación”, dijo el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, durante el multitudinario acto. La fiesta era para el llamado “hijo pródigo” mequiquense, Enrique Peña Nieto, quien después de 90 días de campaña regresaba a la Plaza de los Mártires, en Toluca, con aires de júbilo y la esperanza de ser designado el próximo Presidente de la República.

La trayectoria meteórica de Peña Nieto, candidato presidencial de la coalición Compromiso por México, despertó el mito del Grupo Atlacomulco, un supuesto equipo de políticos originarios de este municipio que, históricamente, ha sido cuestionado por sus detractores como una gran red de complicidades regionales; al mismo tiempo, una “máquina” de hacer política.

Desde muy temprana edad, Quique, como le decían, vivió rodeado de políticos. Siempre con aspecto de joven limpio y bien portado, es hijo de María del Socorro Nieto Sánchez y de Enrique Peña del Mazo, hermano de Arturo Peña, quien entre 1982 y 1984 fue presidente municipal de Atlacomulco, cuando su tío Alfredo del Mazo González era gobernador mexiquense.

Estudió la carrera de derecho en la Universidad Panamericana y una maestría en administración de empresas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. En 1984 se afilió al Partido Revolucionario Institucional, pero no fue sino hasta 1993 cuando su nombre comenzó a sonar.

Durante la administración de Emilio Chuayffet en el Estado de México, Peña colaboró como secretario particular del entonces secretario de Desarrollo Económico, Juan José Guerra Abud, y posteriormente fue subsecretario de Gobierno.

Fue también subcoordinador financiero durante la campaña de Arturo Montiel Rojas, a quien le dedicó su tesis, y con quien trabajó como secretario técnico de gabinete, subsecretario de Gobierno y secretario de Administración. Ocupó un año de su vida al trabajo legislativo en la entidad, desde donde impulsó su campaña para la gubernatura que ganó en 2005.

Peña gobernador

Bajo el slogan “te lo prometo, te lo firmo y te lo cumplo”, luciendo un peinado impecable, al modo del desaparecido actor Rock Hudson, Peña Nieto se ganó al electorado mexiquense. Se distinguió por ser un político carismático, asesorado por políticos de la vieja escuela y con un toque propio de la economía neoliberal, que logró mezclar la innovación mediática con los intereses políticos y empresariales. Era el “Golden Boy” de Atlacomulco.

Para septiembre de 2005, Peña rindió protesta como Gobernador constitucional del Estado de México y así relevó a Arturo Montiel. “Construyamos el Estado de México que todos queremos, ese será un gran pacto para que todos tengamos actitud constructiva y trabajemos en un mismo sentido”, dijo durante su discurso.

En primera fila se encontraba el ex Presidente, Carlos Salinas de Gortari; el ex secretario de Gobernación panista, Carlos Abascal; la líder magisterial Elba Esther Gordillo; así como un grupo de gobernadores y ex gobernadores de extracción priísta que celebraron el inicio de una nueva etapa del PRI.

Durante su sexenio, Peña Nieto se enfrentó a diversos escándalos de los que fue capaz de enfrentar sin despeinarse, como los disturbios de Atenco en 2006 o la desaparición de la niña Paulette Gebara Farah, de Huixquilucan, e incluso diversos medios de comunicación y actores políticos le adjudicaron la muerte de su esposa, Mónica Pretelini Sáenz.

Pero ni los escándalos, ni la supuesta influencia del ex presidente Salinas y del cuestionado Arturo Montiel, fueron decisivos para dañar su imagen. Peña parecía “blindado”.

Durante su recorrido, el gobernador estuvo acompañado de la actriz Angélica Rivera, quien previamente a su boda con el mandatario, había sido la imagen del Gobierno del Estado de México para representar la campaña de televisión denominada “300 compromisos cumplidos”. Meses después contrajeron nupcias e iniciaron un romance público que hasta hoy muchos califican como “de telenovela”.

Peña candidato

Peña Nieto concluyó su mandato mostrando muchas expectativas para su futuro político, con una administración casi impecable y con una rotunda ventaja en las preferencias electorales hacia Los Pinos, lo convirtieron en blanco de críticas y señalamientos ante cualquier tropezón.

La Feria Internacional del Libro en Guadalajara, marcó un hito en la campaña del mexiquense. Durante una conferencia de prensa, Peña no pudo completar una lista de tres lecturas que habrían influido en su vida, además divagó y dijo que el escritor mexicano Enrique Krauze era el autor de ´La Silla del Águila´, novela escrita por Carlos Fuentes. Ahí perdió la simpatía de intelectuales y académicos, quienes lo tacharon de ignorante o como un candidato de “plástico”.

Sus aspiraciones día con día se cumplían, y luego de un largo recorrido, Enrique Peña protestó formalmente como candidato de la coalición Compromiso por México, integrada por los partidos Revolucionario Institucional y Verde Ecologista de México. “Quiero ser Presidente de la República porque México merece estar mejor, porque estoy preparado”, dijo el ex gobernador durante su toma de protesta.

Durante sus 90 días de campaña, Peña se caracterizó por tener un equipo sólido, capaz de responder mediáticamente, siempre y cuando el evento estuviera controlado. Mantuvo siempre un mensaje optimista y reconfortante, generalmente alejado de las descalificaciones hacia sus adversarios.

Con un 44 por ciento de las preferencias electorales, Enrique Peña Nieto llega a la recta final de la carrera por la Presidencia de la República. Celebró que en el proceso electoral participen instituciones sólidas y expresó su confianza de obtener un contundente triunfo electoral.