Islas Malvinas o Falkland: un conflicto sin resolver

 

El 14 de junio se cumple el 30 aniversario de la rendición de Argentina en la Guerra de Las Malvinas, sin embargo, este año la conmemoración coincidió con la asistencia de la presidenta Cristina Fernández al Comité de descolonización de Naciones Unidas para poner de nueva cuenta el tema a discusión 

Por Betzy Mijares

 

Previo a la reunión con el comité, Fernández publicó en el diario londinense The Times una solicitada en la que le vuelve a pedir al Reino Unido “que le dé una oportunidad a la paz”.

Fernández, ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, en Nueva York,  ratificó el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

La mandataria resaltó que la oposición también reclama el diálogo con el Reino Unido y considera la causa Malvinas como un tema de Estado. Y dijo sentir “vergüenza ajena” cuando vio ondear la bandera de Malvinas en el número 10 de Downing Street, la sede del gobierno británico. “Porque las guerras no se festejan ni se conmemoran”.

“Nosotros queremos la reanudación de las negociaciones” con Reino Unido, y cuestionó ante el Comité de la ONU: “¿qué culpa tenemos los argentinos de lo que ocurrió el 24 de marzo de 1976?”.

“Estamos pidiendo nada más ni nada menos que se sienten a dialogar”, pidió.

“Vengo a pedir por el derecho humanitario, nuestro país es líder en materia de derechos humanos, pocos países tienen tanta libertad inmigratoria, pocos países reciben ciudadanos de todo el mundo”, dijo la mandataria.

Además añadió “la dictadura decidió unilateralmente sin consultar a ningún argentino los hechos del 2 de abril”.

En este contexto,  el primer ministro británico David Cameron conmemoró  en Londres el fin de la guerra.

A 12.800 kilómetros de Londres, en Stanley, la capital del archipiélago que los argentinos llaman Puerto Argentino, con  una ceremonia religiosa y un desfile militar se recordó el hecho.

La ubicación

Las islas Falkland o Isla Malvinas son un grupo de islas en el Atlántico Sur. Las dos islas principales, East Falkland (Malvina Oriental, o Soledad) y West Falkland (Malvina Occidental, o Gran Malvina), están a 480 km al este de la costa argentina. Unas 200 islas menores conforman una superficie terrestre total de aproximadamente 12,200 km2 La capital y única población importante es Puerto Stanley.

El gobierno de las Falkland Islands o Islas Malvinas administra las dependencias británicas de las islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur, y los peñones Shag y Clerke, que están entre 1,100 y  3,200 km al este y sudeste de las Falkland/Malvinas.

Argentina ha reclamado por vía diplomática la disputa de soberanía por las Malvinas desde la guerra en el archipiélago en 1982-Guerra de las Malvinas- que culminó con la rendición de las tropas de la nación sudamericana entonces gobernada por una dictadura cívico-militar (1976-83); Gran Bretaña ha ocupado y administrado las islas desde 1833 y ha sistemáticamente rechazado los reclamos argentinos. La contienda bélica que disputaron Argentina y el Reino Unido de 74 días concluyó con un saldo de 649 argentinos y 255 británicos muertos.

Su historia

El territorio de las Falkland Islands o  Islas Malvinas, fue descubierto en el año 1520 por una de las naves de la expedición de Magallanes, que tenía como misión encontrar un pasaje interoceánico que comunicara el Océano Atlántico con el Pacífico, siendo de propiedad española, según la delimitación realizada por las bulas papales.

En 1690, un capitán inglés, John Strong, desembarcó en las islas, rebautizó al estrecho de San Carlos, que separa las Malvinas, con el nombre de estrecho de Falkland en recuerdo de sir Lucius Cary, segundo vizconde de Falkland. En 1740 ingleses y españoles se enfrentaron sin resultados claros por la soberanía de ese lugar.

En 1764 los franceses, procedentes del puerto francés de Saint Maló, llamaron a las islas en homenaje a su lugar de procedencia, islas Malouines, pasando a ocuparlas, en nombre del rey de Francia, a pesar de ser un emprendimiento privado organizado por Louis Antoine de Bougainville, fundando el puerto de San Luis.

Ante los reclamos españoles, estos recuperaron las islas, tras indemnizar al colonizador francés, a las que denominaron Malvinas, pero en 1765, arribaron ahí los ingleses y se adueñaron de esas posesiones, a las que nombraron islas Falkland. Esta ocupación inglesa en las islas cesó en 1770, recuperándolas España, siendo reconocidas por Gran Bretaña en 1825, como parte integrante del nuevo estado argentino.

El Puerto Soledad, fue entregado en concesión, en 1828, a Luis Vernet, por el gobierno porteño con el fin de colonizarlo. Hacia ahí partieron cien gauchos e indios para criar ganado. Cuando en 1829, Vernet ocupó el cargo de gobernador de Malvinas, los ingleses reclamaron su derecho de soberanía sobre las islas, con el argumento de ser sus descubridores, tomándolas por la fuerza en 1833, previamente destruyendo en 1831, el asentamiento argentino de Puerto Soledad.

La República Argentina ha reivindicado constantemente su derecho sobre las islas. El 11 de abril de 1968, declaró su soberanía sobre el territorio austral, negociando con Gran Bretaña su descolonización.

El 16 de diciembre de 1969, la ONU, felicitó a ambos estados por la marcha de las conversaciones,  sin embargo, no prosperaron. Durante la dictadura militar argentina que había comenzado en el año 1976, se decidió iniciar la guerra de las Malvinas, donde se entremezclaron legítimos derechos de reivindicación, con aspiraciones políticas de un gobierno, cuyo prestigio estaba notoriamente deteriorado, y necesitaba de alguna manera, contar con el apoyo popular.

Las tensiones en las relaciones argentino-británicas habían crecido debido a ciertos incidentes, como el de una operación naval secreta llevada a cabo por la Argentina, en una isla de las Sandwich del Sur, llamada Thule, con fines científicos, en 1976, que según los ingleses encubría otro propósito.

El Presidente Leopoldo Fortunato Galtieri y los marinos Jorge Isaac Anaya y Emilio Massera, comenzaron a plantear una estrategia bélica, considerando que Estados Unidos permanecería neutral. Previamente, Galtieri intentó negociar con los ingleses pero estos desestimaron el pedido.

El conflicto se recrudece

El 28 de marzo de 1982, partió la flota hacia Malvinas, integrada por el buque Cabo San Antonio, el portaaviones 25 de Mayo, los destructores Santísima Trinidad y Hércules, las corbetas Grandville y Drumond, el submarino Santa fe y el rompehielos Irízar, recuperando las islas el 2 de abril de 1982, tras la rendición sin ninguna resistencia, de su gobernador Rex Hunt, creándose una gobernación militar argentina. Puerto Stanley, su capital, fue denominada Puerto Argentino. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez inició las negociaciones por vía diplomática.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dictó la resolución 502, el 3 de abril, donde de 15 votos se contaron 10 a favor de su aprobación (Estados Unidos, Francia, Guayana, Irlanda, Japón, Jordania, Togo, Uganda, Zaire y Gran Bretaña), 4 abstenciones (Unión Soviética, China, Polonia y España) votando sólo Panamá en contra de su aplicación, que favorecía al gobierno inglés. Por dicha resolución se ordenaba el retiro de las fuerzas argentinas, y buscar para el conflicto, una solución diplomática.

El enviado norteamericano Haig, intentó una mediación, proponiendo una administración tripartita integrada por los dos países en conflicto y Estados Unidos que actuaría como garante, iniciándose una negociación directa, con consulta a los isleños. Esta propuesta fracasó, lo mismo que la del presidente del Perú, Belaúnde Ferry, que mostró una posición de apoyo a la causa argentina.

El día 10 de abril, la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, reunía a una multitud enfervorizada que clamaba por la recuperación de las islas. El día 15 de abril, se creó el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, donde se alentó mediante campañas publicitarias el aporte en dinero y especies para la causa patriótica, que reunió muchísimos fondos, de los que no se supo su destino final.  El día 19 de abril, el Canciller Costa Méndez, solicitó la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por el cual habían comprometido su solidaridad los países americanos ante la amenaza a un estado miembro, por parte de otro perteneciente a otro continente.

Desde Gran Bretaña, bajo la férrea y conservadora administración de la Ministro Margaret Thatcher, zarpó una flota que logró la rendición inmediata de las tropas a cargo del teniente Alfredo Astiz, recuperando las Georgias, luego de atacar Puerto Leith y Grytviken. El 1 de mayo los británicos atacaron por primera vez desde el aire, cuatro veces en Puerto Argentino, y con helicópteros en Puerto Darwin. Las tropas argentinas impidieron el desembarco.

El hundimiento del buque General Belgrano, el 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión declarada por el Reino Unido, fue el comienzo de la derrota argentina. Trescientos veinte tres personas se contaron entre muertos y desaparecidos. Los argentinos no contaban con fuerzas organizadas, contaban con  soldados, mal alimentados y peor armados, con ropas inadecuadas para el crudo frío del sur y con sólo 18 años de edad en su mayoría, ya que se había reducido a esa edad el cumplimiento del servicio militar; se acumularon tropas en el archipiélago sin ninguna estrategia y los británicos eran superiores en armamentos, entrenamiento y recursos militares de todo tipo.

El 4 de mayo de 1982, nuevamente se sufrieron ataques aéreos ingleses en los puertos Argentino y Darwin. El destructor inglés Sheffield, fue hundido por la Aviación Naval argentina, equipada con misiles Exocet. El 9 de mayo fue hundido el pesquero argentino Narwal y el 12 del mismo mes, desde Southampton partió el trasatlántico Queen Elizabeth con 3,800 soldados. Mientras las propuestas de paz fracasaban, Argentina lograba algunos triunfos, como el hundimiento de la fragata Ardent y la destrucción de tres aviones Harrier y dos helicópteros.

El 8 de junio un intento de desembarco en Fitz Roy y Bahía Agradable fue impedido por la Fuerza Aérea argentina. La fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan fueron hundidos. El 12 de junio, un día después de que el Papa arribara a la Argentina bregando por la paz, luego de haber estado en Londres, hubo en las islas intensos combates que permitieron a los ingleses, al mando de Jeremy Moore, avanzar sobre Puerto Argentino.

A las nueve de la mañana, del 14 de junio de 1982, los ingleses solicitaron la rendición argentina El Presidente Galtieri se negaba a aceptar la derrota pero el general Menéndez aceptó la rendición. La guerra dejó como saldo 649 soldados argentinos muertos, 255 ingleses y 3 isleños. La argentina perdió la posesión de las islas, y la Junta Militar, vio aniquilado el poco poder que le quedaba, sellando el camino de la restauración democrática que se concretó en 1983.

En la actualidad, las Islas Malvinas siguen siendo parte del territorio británico- territorio de ultramar- Argentina en los diferentes foros internacionales, ha pedido que se lleven a cabo negociaciones de fondo que den por fin una resolución definitiva por la vía pacífica, como lo ha reiterado el canciller argentino Héctor Timerman”(Argentina) está decidida, convencida y no va cambiar de rumbo en recuperar las islas por la vía pacífica”.

La Organización de las Naciones Unidas, en su resolución 52  pide que se realicen negociaciones por la vía diplomática, la cual hasta el día de hoy no se ha realizado, es por eso, que Argentina ha hecho en repetidas ocasiones llamados para que  se pueda concretar ”Argentina busca una solución al conflicto de las Islas Malvinas de acuerdo a lo que ha dictaminado la Organización de Naciones Unidas desde 1965…nosotros estamos sentados para llevar a cabo una negociación y lo único que falta es que lo haga Gran Bretaña“.

Sería importante señalar que de acuerdo con el Derecho Internacional todos somos sujetos de derecho y por lo tanto, la convocatoria a dialogar dictada por las Naciones Unidas a ambos países debería ser primordial y en el supuesto se debería de acatar, sin embargo, como hemos visto en varias ocasiones este organismo internacional, no siempre tiene la capacidad ni la autoridad de forzar lo que se determina dentro de la institución, por tanto, un Estado miembro, que tiene capacidad y autoridad tanto económica y política, puede mirar hacia otro lado y hacer caso omiso de lo antes mencionado.

El conflicto va más allá de la búsqueda de una soberanía, es una lucha por recursos naturales que son todavía en la actualidad recursos valiosos, como el petróleo y los hidrocarburos.


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