¿Y si Grecia sale de la zona euro?
El desafío para el nuevo gobierno, será refundar una economía que se ha visto aniquilada y exacerbada por la crisis política, pero ¿y si eso no ocurre?
Por Eduardo Banda Olivares
Al más puro estilo de Shakespeare, Grecia al igual que Hamlet –con todo y el tinte de tragedia- se juega el próximo domingo su futuro como país y como integrante de la zona euro, mientras en la cabeza de todos resuena no el ¿ser o no ser? sino el ¿seguir o no en el euro? ¿volver o no al dracma? esas, son las principal cuestiones, ese el drama que hace que todos los ojos del mundo se posen en ella.
El próximo domingo 17 de junio se responderá y quizás se saque del punto muerto a su economía, pese a que desde hace más de un año ha estado recibiendo inyecciones por parte de Europa, en aras de evitar una tragedia, mientras la recuperación brilla por su ausencia.
Por si fuera poco, la gente, a quienes los ajustes, recortes e incrementos en los impuestos -como parte de las condiciones para recibir un rescate por parte de Bruselas- han puesto en jaque, ha salido –en numerosas ocasiones- a las calles para protestar en contra de sus dirigentes.
El desafío para el nuevo gobierno, será refundar una economía que se ha visto aniquilada y exacerbada por la crisis política, pero ¿y si eso no ocurre y si Grecia sale del euro?
El peor de los escenarios
La única forma de que esto pase, dicen los especialistas, es que Grecia entre en suspensión de pagos, viéndose necesitada de dinero, que ni la propia Europa, en su conjunto, sería capaz de solventar.
Sin embargo, la última palabra la tendrá Alemania, que en caso de ceder, le costaría la relección a la mujer más poderosa del mundo, la ministra Angela Merkel, pues serían sus electores quienes pagarían, por decirlo de alguna forma, los platos rotos.
Si Grecia sale del euro, la primera consecuencia sería la quiebra del Estado, que de producirse, sería -como país- incapaz de enfrentar, y aunque recuperaría su moneda, tendría que devaluarla, beneficiando sus exportaciones, si, pero no alcanzaría para que saliera a flote, provocando una fuga de capitales, hecho que desde hace unos días ya ha sido reportado, pues los ciudadanos han retirado un total de 800 millones de euros al día, según el reporte de los bancos, para comprar pasta y alimentos enlatados.
Esto sucede, por el temor de que el país salga de la zona euro, exaltados luego de que corrieran, como reguero de pólvora, los rumores de que un líder de izquierda radical podría ganar las elecciones.
A esta componenda, se sumarían los últimos sondeos que ubican al conservador partido Nueva Democracia, que respalda el rescate por 130,000 millones de euros, y que mantiene a flote a Grecia, codo a codo con el izquierdista Syriza, que quiere cancelar la operación de ayuda.
Pese a ello, ambos partidos han manifestado su intención para que Grecia permanezca bajo la moneda única, aunque en el caso de la izquierda se ha comprometido a desechar el acuerdo de rescate -firmado en marzo pasado-, el cual, ha impuesto algunas de las medidas de austeridad más duras vistas en Europa en las últimas décadas.
En ese sentido. BNG, el principal banco heleno, estima que salir del euro reduciría a la mitad los ingresos por habitante y aumentaría el desempleo, pasando de 22% de la población activa a 34%.
La salida de Grecia del euro no beneficia a nadie, pues además de contagios, los únicos beneficiados serían los especuladores, quienes se han dado a la tarea de comprar seguros en caso de que ocurra la salida del euro, que si bien no es la solución, si un indicio de que tal vez nunca debió haber ingresado a sus filas, hace más de 10 años – en 2001-, pese a no cumplir con las exigencias del Tratado de Maastricht.
Conforme el día se acerca, los rumores sobre esta coyuntura se acrecientan, incluso la Comisión Europea se ha visto obligada a reconocer que hay discusiones sobre “escenarios” en el seno de la Unión Europea (UE), acerca de una posible salida de Grecia del euro, aunque se inscriben en el marco legal, al auspicio del Tratado.
En contraste, integrantes de la UE, afirman que los ministerios de Finanzas se encuentran -por lo menos desde hace 6 semanas- elaborando planes de contingencia en caso de que en las elecciones del próximo domingo Grecia dé los primero pasos hacia afuera de la unión monetaria.
El corral
Así, se sabe de ideas que buscan imponer límites a la retirada de dinero en los cajeros automáticos y controles de capitales y fronterizos, confinando al país a una especie de “corral”, aunque estas versiones podrían estar más vinculadas a un mecanismo de presión para que los griegos no voten por Syriza, que en las elecciones de mayo quedo en segunda posición, encabezados por Alexis Tsipras, quien busca, a través de una renegociación con Bruselas, poner punto final a la política de austeridad adoptada por el país en los últimos dos años.
Empero, el ministro saliente heleno, Lucas Papademos, ha resaltado que para finales de junio Grecia se quedaría sin dinero para pagar los sueldos en caso de que Europa le corte el crédito.
En el control de daños y a la saga de Grecia, siguen Italia, España, Portugal, Irlanda y Chipre.
A escala mundial este posible impacto ya ha sido alertado por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el primero urgió a los países en desarrollo a prepararse para lo que llamó en su edición más reciente del informe de Perspectivas Económicas Mundiales ”un largo periodo de inestabilidad económica”.
Hans Timmer, director de Perspectivas Económicas Mundiales del BM, ha dicho que tanto los mercados de capitales, como el ánimo de los inversionistas continuarán en el limbo de la volatilidad en el mediano plazo, haciendo difícil la formulación de políticas económicas, razón por la que recomendó enfocarse en reformas que apuntalen la productividad y la inversión en infraestructura, dejando de lado las reacciones ante las fluctuaciones del día a día en el entorno internacional.
En ese orden de ideas, la directora-gerente del FMI, Christine Lagarde advirtió -a cinco días de los comicios griegos- que los riesgos a la estabilidad financiera han vuelto con fuerza a la economía mundial, lo cual suscita “una gran incertidumbre” para la economía global.
En su discurso en el Centro para el Desarrollo Mundial, sentenció que las “tensiones están nuevamente en aumento y los riesgos para la estabilidad financiera una vez más están en el centro de la escena”.
“Se cierne –remataría- una gran incertidumbre sobre las perspectivas mundiales”.
La expulsión de Grecia de la eurozona, esta descartada desde el principio, pero tampoco es motivo para bajar la guardia.
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