10 de October de 2021

Cuando los humanos compiten con un robot humanoide, retrasan sus decisiones cuando el robot los mira

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Cuando los humanos compiten con un robot humanoide, retrasan sus decisiones cuando el robot los mira

Autor: Andrea Facco. Créditos: Istituto Italiano di Tecnologia – © IIT, todos los derechos reservados

La mirada es una señal extremadamente fuerte e importante en la comunicación e interacción humano-humano, que transmite intenciones e informa sobre las decisiones de los demás. ¿Qué sucede cuando un robot y un humano interactúan y se miran? Investigadores del IIT-Istituto Italiano di Tecnologia (Instituto Italiano de Tecnología) investigaron si la mirada de un robot humanoide afecta la forma en que las personas piensan en un contexto social de toma de decisiones. Descubrieron que mirarse unos a otros con un robot influye en la actividad neuronal en los seres humanos e influye en los procesos de toma de decisiones, en particular los retrasa. La apariencia de un robot hace que la gente lo perciba como una señal social. Estos resultados tienen fuertes implicaciones para contextos en los que los humanoides pueden encontrar aplicación, como: B. Empleados, apoyo clínico o ayuda doméstica.

El estudio, publicado en Science Robotics, fue concebido como parte de un proyecto global más amplio dirigido por Agnieszka Wykowska, coordinadora del laboratorio IIT “Cognición social en la interacción humano-robot”, y financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC). El proyecto “InStance” investiga cuándo y en qué condiciones los humanos tratan a los robots como seres conscientes. Es decir, si los humanos se refieren a estados mentales como creencias o deseos de explicar e interpretar el comportamiento de los robots.

Los autores de la investigación son Marwen Belkaid, Kyveli Kompatsiari, Davide de Tommaso, Ingrid Zablith y Agnieszka Wykowska.

Autor: Andrea Facco. Créditos: Istituto Italiano di Tecnologia – © IIT, todos los derechos reservados

En la mayoría de las situaciones cotidianas, el cerebro humano no solo debe tomar decisiones, sino también anticipar y predecir el comportamiento de los demás. En tales contextos, mirar puede ser muy revelador sobre las intenciones, los objetivos y las próximas decisiones de los demás. Los seres humanos prestan atención a los ojos de los demás y el cerebro reacciona con mucha fuerza cuando alguien los mira o se concentra en un evento determinado o en un lugar determinado de la zona. Los investigadores examinaron este tipo de interacción con un robot.

“Los robots estarán cada vez más presentes en nuestro día a día” comenta Agnieszka Wykowska, investigadora principal del IIT y autora principal del artículo. “Por eso es importante comprender no solo los aspectos tecnológicos del diseño de robots, sino también el lado humano de la interacción humano-robot. En particular, es importante comprender cómo el cerebro humano procesa las señales de comportamiento transmitidas por robots “..

Wykowska y su grupo de investigación pidieron a un grupo de 40 participantes que jugaran un juego estratégico, el juego de la gallina, con el robot iCub mientras medían el comportamiento y la actividad neuronal de los participantes, este último mediante electroencefalografía (EEG). El juego es estratégico y muestra una situación en la que dos conductores de autos simulados conducen uno hacia el otro en un rumbo de colisión y el resultado depende de si los jugadores ceden o siguen adelante.

Autor: Andrea Facco. Créditos: Istituto Italiano di Tecnologia – © IIT, todos los derechos reservados

Los investigadores encontraron que cuando iCub estableció una mirada mutua durante la toma de decisiones, los participantes reaccionaron más lentamente que cuando miraban hacia otro lado. Las respuestas tardías pueden indicar que mirarse unos a otros implicaba un mayor esfuerzo cognitivo, por ejemplo, al reflexionar más sobre las decisiones de iCub o mediante un mayor grado de supresión del estímulo de la mirada potencialmente distractora que era irrelevante para la tarea.

“Recuerda jugar al póquer con un robot. Si el robot lo está mirando en el momento en que necesita tomar una decisión sobre el próximo movimiento, será más difícil para usted tomar una decisión en comparación con una situación en la que el robot mira para otro lado. Su cerebro también tendrá que emplear procesos tediosos y costosos para tratar de “ignorar” la mirada de este robot. explica además Wykowska.

Estos resultados sugieren que la mirada del robot “secuestra” los mecanismos “socio-cognitivos” del cerebro humano, haciendo que el cerebro responda al robot como si fuera un agente social. En este sentido, puede que no siempre sea beneficioso para un robot ser “social”, para los humanos, ya que afecta su rendimiento y velocidad de toma de decisiones, incluso si su interacción mutua es agradable y atractiva.

Wykowska y su grupo de investigación esperan que estos resultados ayuden a los robotistas a desarrollar robots que muestren el comportamiento más apropiado para un contexto de aplicación particular. Los humanoides de comportamiento social pueden ser útiles en el cuidado de los ancianos o en el cuidado de niños, como en el caso del robot iCub, que forma parte de la terapia experimental en el tratamiento del autismo. Por otro lado, cuando se requiere concentrarse en la tarea, como en la configuración de fábrica o en el control del tráfico aéreo, la presencia de un robot puede distraer con señales sociales.

Istituto Italiano di Tecnologia

Autor invitado

Istituto Italiano di Tecnologia

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