Tras dos años de devastadora guerra, miles de desplazados emprenden el regreso al norte de Gaza mientras las tropas israelíes se retiran parcialmente y la ayuda humanitaria se prepara para ingresar con alimentos y medicinas.
Miles de palestinas y palestinos comenzaron a regresar al norte de Gaza este viernes, luego de que entrara en vigor el alto al fuego entre Hamás e Israel y las fuerzas israelíes iniciaran una retirada parcial de las zonas urbanas del enclave.
El ejército israelí confirmó que el cese de hostilidades se activó al mediodía, hora local, mientras que el gobierno de Israel ratificó el acuerdo durante la madrugada, allanando el camino para una suspensión total de las operaciones militares en un plazo de 24 horas.
La medida forma parte de la primera fase de la iniciativa de paz impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, que busca poner fin a un genocidio de dos años en Gaza. Según el acuerdo, las fuerzas israelíes abandonarán algunas áreas clave, aunque mantendrán el control de cerca de la mitad del territorio.
Como parte del pacto, Israel liberará a cientos de prisioneros palestinos a cambio de la liberación de rehenes israelíes retenidos en Gaza en un plazo máximo de 72 horas.
Mientras tanto, una inmensa columna de desplazados avanza hacia la ciudad de Gaza entre el polvo y los escombros, buscando reconstruir lo que queda de sus hogares tras una de las ofensivas más destructivas del conflicto.
Grupos humanitarios se preparan para entrar al enclave
Diversas organizaciones internacionales anunciaron estar listas para movilizar cientos de camiones con alimentos, agua y medicinas hacia Gaza, donde más de dos millones de personas sufren escasez severa.
“Estamos listos para movilizarnos; podemos enviar 600 camiones al día mañana”, aseguró Ross Smith, director de emergencias del Programa Mundial de Alimentos (PMA), quien señaló que los principales obstáculos son los controles fronterizos y la aprobación de convoyes.
La ONU advirtió que la situación en el norte de Gaza sigue siendo crítica, con entre 300 mil y 400 mil personas atrapadas sin asistencia desde hace semanas.
Por su parte, UNICEF exigió la apertura inmediata de todos los cruces fronterizos y alertó sobre un aumento inminente de muertes infantiles por desnutrición y falta de atención médica, al señalar que 50 mil niños se encuentran en riesgo de desnutrición aguda.
“Nos arriesgamos a ver un aumento masivo de muertes infantiles, no solo neonatales, sino también de bebés, dado que sus sistemas inmunitarios están más debilitados que nunca”, alertó la agencia.
El fin de los combates abre una frágil esperanza para los habitantes del enclave, que tras años de desplazamiento, destrucción y bloqueo, anhelan recuperar su vida y su territorio.
