Egipto, Qatar y Turquía rubrican en Sharm el Sheij un acuerdo internacional junto a EE. UU. para respaldar el cese de hostilidades y estructurar una hoja de ruta hacia la paz.
Sharm el Sheij, Egipto — En el marco de una cumbre internacional convocada en Sharm el Sheij, Egipto, Qatar y Turquía, actuando como mediadores, firmaron una declaración conjunta con el respaldo del gobierno de Estados Unidos para formalizar un acuerdo de tregua en Gaza.
El documento, que forma parte del llamado “Trump Declaration for Enduring Peace and Prosperity” (Declaración Trump para la Paz y Prosperidad Duradera), establece compromisos políticos orientados a respetar el cese de hostilidades, facilitar la entrega de ayuda humanitaria y sentar las bases para futuras negociaciones de paz.
Aunque Israel y Hamás no participaron directamente en el evento, se prevé que la declaración funcionará como marco de referencia diplomático para futuras rondas de negociación y como señal política internacional de apoyo al alto el fuego.
Entre los puntos más relevantes del acuerdo firmado:
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Respeto irrestricto a la tregua establecida y compromiso de las partes mediadoras de supervisar su cumplimiento.
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Promoción del acceso humanitario a Gaza, incluidas rutas seguras para suministro de alimentos, medicinas y recursos básicos.
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Disposición de iniciar negociaciones sobre el futuro político y administrativo de Gaza, así como mecanismos de supervisión internacional.
La elección de Egipto, Qatar y Turquía como mediadores es estratégica: estos países han desempeñado un rol recurrente en procesos de negociación entre Israel y actores palestinos, gracias a su infraestructura diplomática y relaciones en la región.
Desafíos y críticas anticipadas
El acuerdo enfrenta múltiples retos antes de convertirse en realidad:
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La ausencia de Israel y Hamás en la firma directa genera dudas sobre la voluntad de adhesión real.
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Los mecanismos de verificación, sanción ante incumplimientos y garantías no se detallan suficientemente en la declaración.
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La frágil infraestructura en Gaza, junto con daños estructurales y crisis humanitaria, exigirá una coordinación logística compleja.
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Desconfianza por parte de comunidades afectadas y actores críticos que cuestionan la imposición de condiciones sin participación plena de las partes básicas del conflicto.
Reacciones tempranas
Medios internacionales destacan que la firma se produce tras semanas de negociaciones diplomáticas intensas y en momentos de creciente presión internacional para frenar la escalada del conflicto.
Fuentes oficiales expresaron que la cumbre convocó a cerca de 30 países, aunque no todos firmaron el documento.
