El exmandatario reintroduce su propuesta más radical en plena campaña y coloca a México en el centro del debate electoral estadounidense; autoridades mexicanas califican la postura como irresponsable e inadmisible.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, reavivó la tensión diplomática con México al declarar que, de regresar a la Casa Blanca, estaría dispuesto a ordenar ataques militares directos en territorio mexicano con el objetivo de “destruir laboratorios y operaciones del narcotráfico”. Las declaraciones, realizadas el 17 de noviembre durante un acto de campaña, fueron confirmadas por la agencia Reuters.
Trump aseguró que Washington “no dudará en actuar por su cuenta” si considera que México no está enfrentando con suficiente rigor a los grupos criminales responsables del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Estas afirmaciones retoman una de las propuestas más polémicas de su plataforma: reclasificar a los cárteles como organizaciones terroristas para justificar intervenciones armadas extraterritoriales.
México rechaza la amenaza y la califica de inaceptable
Fuentes diplomáticas mexicanas señalaron que la declaración constituye una violación a la soberanía nacional y no ayuda a fortalecer los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad. En privado, funcionarios calificaron la postura de Trump como “electoral, peligrosa e incompatible con la relación estratégica entre ambos países”.
El Gobierno ha reiterado que el combate al tráfico de drogas debe realizarse mediante los canales del Marco Bicentenario de Seguridad, y no a través de discursos que incrementen la tensión binacional.
Un mensaje de campaña con impacto hemisférico
Expertos en política exterior advierten que las propuestas de Trump buscan capitalizar preocupaciones internas de su base electoral, utilizando a México como eje retórico para endurecer su discurso de seguridad fronteriza. Sin embargo, analistas subrayan que cualquier acción militar unilateral violaría la legislación internacional y podría detonar una crisis diplomática sin precedentes.
La declaración surge en un momento de alta sensibilidad: ambos países negocian temas clave como cooperación fronteriza, seguridad regional, migración, inteligencia y operatividad aérea.
Relación México–Estados Unidos, bajo presión
Aunque la actual administración mexicana ha evitado una confrontación directa, se prevé que la Secretaría de Relaciones Exteriores emita un posicionamiento más contundente si el discurso intervencionista continúa escalando durante la campaña estadounidense.
Mientras tanto, diplomáticos en Washington y Ciudad de México trabajan para evitar que estas declaraciones afecten la agenda estratégica bilateral para 2026.
