Con Maduro en una cárcel de Nueva York, Washington plantea vender crudo venezolano y “administrar” los recursos, mientras crecen las condenas internacionales.
Caracas / Washington, 7 de enero de 2026. La crisis política en Venezuela escaló tras la captura del presidente Nicolás Maduro en una incursión estadounidense realizada la madrugada del sábado 3 de enero (hora local), de acuerdo con reportes de Reuters.
Este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un plan para que Venezuela entregue entre 30 y 50 millones de barriles de crudo que serían refinados y vendidos por EE. UU., con el argumento de que los recursos “beneficiarán” a los pueblos de ambos países. Reuters reportó que Trump afirmó que el dinero sería controlado por él, y que la ejecución inmediata quedaría a cargo del secretario de Energía, Chris Wright; el valor estimado del esquema podría rondar hasta 1.9 mil millones de dólares según precios recientes del crudo venezolano.
Maduro, cargos y vacío de certidumbre
Maduro compareció en Manhattan y se declaró “no culpable”; Reuters informó que enfrenta cuatro cargos que incluyen narco-terrorismo y conspiración para importación de cocaína, además de acusaciones relacionadas con armas. Su defensa anticipó litigio complejo por lo que calificó como “abducción militar”.
En paralelo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina, en una transición que mantiene a buena parte del aparato de gobierno operando, mientras Washington perfila su estrategia “post-Maduro”.
El eje económico: el crudo como ficha de negociación
El anuncio de Trump abre una disputa de fondo: la base legal para “tomar” y comercializar petróleo venezolano. Reuters subrayó que funcionarios estadounidenses aún no detallan el marco jurídico para apropiarse del crudo, en un contexto de sanciones y bloqueos.
En el plano financiero, medios internacionales reportaron caídas en los precios del petróleo ante la expectativa de que un volumen significativo de crudo llegue al mercado.
Reacción internacional: ONU, Europa y México endurecen el tono
La ofensiva y la captura detonaron críticas en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde aliados y críticos de Washington advirtieron sobre una violación al derecho internacional.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó la intervención y reiteró el rechazo a injerencias externas en América Latina, según Reuters.
Analistas de derecho internacional también han cuestionado la operación por su impacto en soberanía y en el marco de la Carta de la ONU.
Qué sigue
Con Maduro detenido y un gobierno interino en Caracas, el riesgo inmediato es doble: inestabilidad interna y reconfiguración energética bajo presión externa. En el corto plazo, el foco estará en (1) el sustento legal del esquema petrolero, (2) la gobernabilidad en Venezuela con Rodríguez al frente y (3) la reacción de socios y compradores tradicionales del crudo venezolano.

